El Premio Sebastiane antesala de los Oscars y los Goyas

Ya tenemos candidaturas para los Oscars y Goyas. En los dos casos los premios Sebastiane han sido una discreta y orgullosa antesala.

El Premio Sebastiane 2013 fue el primero recibido por Dallas Buyers Club en su carrera hacia el Oscar. Estrenada en Toronto y San Sebastián el público donostiarra tuvo la primicia europea y latinoamericana de esta película que todavía no ha llegado a nuestras pantallas. El Sebastiane Latino y su apuesta por premiar la mejor película iberoamericana LGTB del año tiene su reflejo en los Goya del 2014 donde una de las candidatas a la Mejor película iberoamericana es una película de temática LGTB, la venezolana Azul y no tan Rosa.

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NBC Universal's 71st Annual Golden Globe Awards After Party

DALLAS BUYERS CLUB tiene dos actores, Matthew McConaughey y Jared Leto, que están haciendo un pleno en ese camino de premios que lleva a los Oscars. Premios del público en festivales menores de EEUU, Globos de Oro, Crítica Extranjera o Sindicato de actores (20 % del electorado de la Academia de Cine que da el Oscar). Finalmente ha recibido 6 nominaciones, las previsibles de los actores, la del mejor guión original, la del maquillaje y peluquería y se ha colado en la de mejor película. Su director Jean-Marc Vallée no ha sido nominado y se tiene que contentar con su nominación a mejor edición con Martin Pensa.

Al no haberse estrenado entre nosotros se la suele resumir como esa película donde los actores adelgazaron 25 kilos y cuenta la historia real de los primeros enfermos de SIDA enfrentados al egoísmo de la industria farmacéutica para tener mejores tratamientos.

CRAZY

Pero la película es mucho más que eso. El director de La joven Victoria (2009) o Café de Flore (2011) parece volver a sus inicios canadienses con C.R.A.Z.Y. (2005). En esta recordada película reconstruía el Quebec de su juventud, sus músicas y sus familias… un mundo y un tiempo, los ochenta, tan extrañamente cercanos a los nuestros como la descripción de una adolescencia gay que contenía. Pero rodado de tal manera que el centro de la película era una pregunta: ¿tú en esa familia del protagonista quién eras?.

Focus Features' Dallas Buyers Club Premiere

Ahora ya en la industria de Hollywood recupera una época, los 80, y una enfermedad que mataba, el SIDA, y una sociedad, la tejana de 1985. Nos recuerda que el prejuicio contra los homosexuales condenaba a una segunda muerte a los enfermos. Es la época del cáncer gay y de aquella homofobia “natural” que convirtió una enfermedad contenible en una pandemia y esta en una peste infamante. Pero en el guión de Craig Borten y Melisa Wallack los homosexuales y las lesbianas son un decorado de sombras y ahí está su primera virtud. Al verla recordamos que pasó esto y lo hacemos a la manera del cine, esa que recupera la memoria histórica metiéndonos dentro. El guión y la dirección de Jean-Marc Vallée nos pregunta ¿tú aquí donde estabas? Eras el gay anónimo o eras el médico o una farmacéutica, acaso. Quizás podías ser un machote o un padre biempensante o, simplemente, no estabas interesado en el tema.  Podías ser, finalmente, un heterosexual promiscuo que se ponía de vez en cuando como Ron Woodroof.

Jean Marc Vallée Matthew  McConaughey globos de oroLa segunda virtud cinematográfica de este proyecto, y que hacía ideal a Jean-Marc Vallé para dirigirlo, era coger la típica historia del antihéroe a la que el público esta acostumbrado y ponerla al servicio de la memoria. Porque Ron Woodroof, el personaje real que interpreta Matthew McConaughey, era un vaquero de rodeo que trabajaba de electricista y que era un mujeriego promiscuo  que hubiera vendido a su madre por dinero, aunque también era un caradura que caía simpático. Uno de esos que abundan en los ochenta. Pero aquí el Toni Manero tejano que se nos muestra es más rugoso y fidedigno con lo que fue la época. La sola visión de la mujer, la violencia, el reaganismo, los peinados… del momento hoy en día nos chirría o nos han dicho que debería hacerlo. Además Ron es homófobo como todos entonces, gays y lesbianas incluidos. Hasta que el SIDA le atrapa. Y de ese decorado donde están colocados los gays sale un transexual, Jared Leto. Pero un personaje del que nos quedaremos por saber casi todo. De la vida de Ron no hay mucho que contar quizás lo que relata la película, pero de la de Rayon nos gustaría saberlo todo. Porque es uno de esos “travestis” que daba la cara por los gays invisibles, porque intenta mantener la dignidad ante la muerte y porque aveces no lo consigue.

Y si eres demasiado joven para haberlo vivido te dice ¡oye, tú! ¿sabes dónde habrías estado?, ¿podría estar pasando algo parecido?

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AZUL Y NO TAN ROSA (2012) es el primer largo en solitario del actor venezolano Miguel Ferrari. En España se le pudo ver en algún capítulo de los Hombres de Paco. En Venezuela su película ha sido un éxito de taquilla. Por ello y por su estética y temática es una de esas películas que van a ser irremediablemente comparadas con otras. Dirán que recuerda a “Cachorro” porque el personaje principal de Diego (Guillermo García) recibe desde Madrid a su hijo adolescente (el actor español Ignacio Montes) en el mismo momento en que su camino hacia una nueva vida con su novio Fabrizio (Socrates Serrano) se ve truncado por la homofobia. Se le compará con Almodovar porque crea un universo femenino alrededor del protagonista gay: la transexualidad, la violencia hacia las mujeres, la familia y la televisión. O se la hará deudora de los culebrones de donde saca a sus actrices Hilda Abrahamz y Carolina Torres.

Los actores protagónicos y el director(centro) Miguel Ferrari,jpg1

Pero las coloca en el papel de una mujer transexual y de una mujer maltratada de esas que dice, no mire lo mio no tiene importancia porque yo soy poca cosita. Pero no se debe olvidar que siempre es lícito utilizar los lenguajes que se tienen a mano y que el público devora para hablarle de intolerancia, violencia y de homofobia.

Porque a Azul y no tan rosa también se la contrapondrá con la ganadora en San Sebastián, Pelo Malo de Mariana Rondón. Las películas reflejan dos barrios y dos clases sociales de Venezuela muy diferentes. Pero la también premiada con la mención especial del jurado del último premio Sebastiane habla de intolerancia y en cierta manera de una de sus formas en Venezuela, la homofobia. Y quizás en eso Mariana Rondón y Miguel Ferrari coincidan desde Venezuela,  en poner el tema LGTB en el centro del tapete enviando una señal desde el cine a su sociedad y el mundo. Y no van a ser los únicos.

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