Opinión: Premio Sebastiane Latino 2014

Javier Irigoyen

El próximo septiembre y dentro de la 62 edición del Festival de San Sebastián, se hará entrega del Premio Sebastiane Latino otorgado por la asociación Gehitu. Será la segunda edición del premio, después de haberse inaugurado el año pasado con la película “Quebranto” de Roberto Fiesco. Durante estos meses el jurado ha seleccionado una treintena de películas estrenadas en este último año, la mayoría en los distintos festivales LGTB. Parte del jurado se desplazó a México para vivir en directo el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, más concretamente su sección LGTB y el Premio Maguey (saludos Pavel).

 

Finalistas SL 2014

 

       Entre las finalistas al Sebastiane Latino 2014, se encuentra la cinta Cuatro lunas, del director mexicano Sergio Tovar Velarde. Cuatro películas en una, de amor, desamor, entre hombres de diferentes edades, pero con un punto en común: cómo se enfrentan a sus miedos y conflictos. Tal y como aparece en el tráiler oficial Cuatro Lunas son cuatro historias de amor, y de aceptación. Se reflexiona sobre la importancia de ser diferente y lo que esto implica.

        Un niño de 11 años, dos universitarios, una relación de pareja seriamente amenazada y un anciano obsesionado con un chapero, son las historias que nos ofrece Sergio Toval. Considera que esta película aparte de un trabajo cinematográfico es un proyecto de vida. Se ha volcado, sin censura, ni pudor alguno, en reflejar estas historias, teniendo como objetivo contribuir a combatir la homofobia. Aparte de esta intención, Cuatro Lunas tiene el sello de lo bien hecho, manejando más que correctamente los lenguajes y códigos del cine.

En su blog, Sergio, en junio de 2012, nos cuenta los orígenes de la película, quería mostrar las implicaciones de vivir como homosexual en la actualidad desde distintos ángulos y más concretamente en el contexto latinoamericano, tan distinto y a la vez, tan similar a otras realidades. Decidió que usaría las cuatro fases básicas de la luna como hilo conductor, como metáfora del ciclo de la vida: luna nueva, cuarto creciente, luna llena, y cuarto menguante. Resultó tan entrañable vibrante y dolorosamente cercano, que resultaba incluso incómodo. Le pareció, una buena señal.

       La siguiente película seleccionada, la argentina Amar es bendito, de Liliana Paolinelli.

        Liliana experimenta con tres mujeres: una pareja (Mecha-Ofelia) y la aparición de una tercera (Ana Laura) y hace todas las combinaciones posibles: abandonos, celos, rechazos, ansias de revancha, pasiones… Múltiples propuestas que en lugar de solucionar los problemas, lo único que hacen es alimentarlos. La realizadora quiere que, al ver la película, nos contagiemos de la libertad e insolencia del film.

        Es una película que causa sorpresa al espectador, nada es lo que parece, mezcla tics de culebrón televisivo con tópicos de comedias de situación, y añade los excesos del melodrama, todo ello, en un ambiente realista y teatral.

        Puede parecer pequeña pero no lo es y, mucho menos sencilla. Aquí no se pide permiso por ser lo que se es. Ser o no ser lesbiana no constituye el tema de la película. Desconcertante y clara como el agua, como su directora. Un quilombo!

La tercera finalista es la cinta brasileña, Hoje Eu Quero Voltar Sozinho (en español “Hoy yo quiero volver solo”), ópera prima del realizador Daniel Ribeiro. Se presentó en la Berlinale 2014, donde obtuvo el galardón a la Mejor Película por la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI), y el Teddy Award por Mejor Película con temática o personajes LGBT. También obtuvo el premio del público en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara, y en junio de 2014, el Festival Internacional de Cine LGBT de San Francisco le concede el Audience Award . En el Festival de Cine Peace & Love de Suecia se llevó los premios a Mejor Película, tanto el que entregó el jurado como el del público. Es una “máquina” cosechando premios.

        Nos muestra el día a día de Leonardo, adolescente ciego, de su amiga Giovana y de Gabriel, recién llegado al colegio de los dos amigos. En este triángulo todos buscarán su sitio. Todas las críticas coinciden en destacar la excelente actuación de los jóvenes actores (los mismos que protagonizaron el cortometraje origen de la película), así como el acierto con la banda sonora.

Otra finalista es Praia do futuro, del realizador brasileño y residente en Berlín Karin Ainouz, cuenta el romance entre un socorrista brasileño y un turista alemán cuyo amigo fallece en las playas de Fortaleza. El salvavidas termina emigrando a Berlín. La vida, las dudas, el contraste cultural, el desarraigo son algunos de los temas que nos ofrece esta película. Ainouz explicó que ha querido tratar el tema del miedo que nos paraliza, contrapuesto al coraje necesario para vencerlo y mirar hacia delante. “Nos plantea los miedos de quien se arriesga a vivir en un entorno que no es el suyo”.

        La relación homosexual no es el tema principal de la película pero encaja perfectamente con la idea del realizador, y no es casualidad que la pareja protagonista sea de dos chicos. En Brasil la homosexualidad es condenada y hay muchos prejuicios y represión. Según el realizador no es una película fácil, el silencio es uno de los protagonistas. Quería que sus personajes fueran fuertes y frágiles a la vez. Tenía una responsabilidad y quería asumirla. Se ha inspirado en la película del alemán Fassbinder, “Todos se llaman Alí”, que reconoce la ve siempre que se siente desorientado.

        También en esta película la música es fundamental, no utiliza música brasileña, la reemplaza por canciones como “Heros” de Bowie y “Aline” del francés Christophe

Por último, nos encontramos con la última película finalista, “made in Brazil”: Tatuagem.

        Hilton Lacerda mezcla un grupo de teatro con la dictadura militar en Brasil del 78. Somos testigos del desafío a lo impuesto a través de la sátira y la provocación, de ahí que en la construcción de la película los espectáculos y las canciones fueran de la mano con el guión. Tattoo no es una película de diversión, es sólo en apariencia alegre. Se desafía al poder y a la moral convencional a través del teatro. Se practica la resistencia política a través de la anarquía y la burla. Aunque narra la vida de Brasil de 1978 a Lacerda no le interesaba hablar sobre esa fecha. Su objetivo era reflexionar sobre la posibilidad de construir un futuro desde el presente. El cine, el arte en definitiva, cuestionando la realidad, constituye un instrumento para promover el cambio.

        Lacerda considera que el cine brasileño está en un momento de elevada creatividad, buenas ideas, grandes cineastas y películas valiosas. Sin embargo, cada vez hay menos interacción con la sociedad, se ha ganado espacio en la producción pero ahora hay que ir en busca del público. Las pantallas de exhibición están dominadas por la industria extranjera. La legislación establece que los cines deben poner al año sólo un 30% de producción brasileña. ¿De qué sirve una obra que no llega a las personas por muy crítica o transformadora que sea su propuesta?

        Otro punto en común con la anterior película es la estupenda banda sonora (DJ Dolores).

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