MOONLIGHT, NO SÓLO PERO TAMBIÉN, LGTBI

La segunda película de Barry Jenkins podría tener como etiquetas de red palabras como: pobre, negro, gay, drogas, cárcel, homofobia… Pasará a la historia porque su Oscar se lo adjudicaron a La La Land para luego rectificar y dárselo. Nos van a decir que es la película definitiva sobre lo que es ser pobre, negro y gay en America. Y acabarán por contarnos que Moonlight es una historia de construcción de uno mismo en un ámbito hostil.

Todo eso no nos debería hacer olvidar que Moonligth es una película. Es decir, es un caro artefacto que parte de un guión, una puesta en escena, cámaras en movimiento, iluminación, sonido, música y un trabajo actoral, todo ello orquestado por Barry Jenkins. Y aveces, además, estos equipos consiguen hacer magia.

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Es bueno recordarlo en un año de gracia donde “La, La, Land” combinando todo esto ha devuelto la magia al musical. Moonligth parece ser que consigue la misma combinación mágica con el drama, en una pelicula clasificada por Rolling Stone como “obra maestra”.

Un año en que cumplíamos, también, el 25 aniversario de “Paris is Burning” mítico documental sobre como los negros gays de Harlem crearon el “vauging”, movimiento cultural surgido en los margenes de dos espacios marginados, el negro y el gay.

La historia de Moonlight es muy simple: un chico negro, Chiron,  con una madre que toma crack en un mal barrio de Miami, y que se descubre gay  a lo largo de  tres épocas, infancia, adolescencia y juventud. Es decir, sería un biopic y una  descripción naturalista de una realidad social injusta. Pero el director y los actores lo sabrán transformar en el encuentro de Chiron con los gestos cotidianos y pequeños que nos mantienen a flote o nos ahogan para siempre.

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Tarell Alvin McCraney

El director parte de una obra teatral corta de un alumno de Yale “In Moonlight Black Boys Look Blue”. Cuando Barry Jenkins buscaba inspiración descubrió esta obra autobiográfica de Tarell Alvin McCraney. Primer momento mágico de esta película,  porque McCraney había crecido en su barrio de Miami, había sido sometido a bulling homófobo en su colegio y  nunca se habían cruzado. Por eso lo buscó y lo encontró en Europa, donde tras su paso por Yale llegó a la Royal Shakespeare Company de Londres y de ahí a los teatros de vanguardia del continente.

Tarell Alvin McCraney está contento con la adaptación al cine su obra teatral. Considera necesario que su obra se alargue o la trama se separe de su vida porque la película es un nuevo trabajo creativo diferente del teatral. En declaraciones  a la prensa inglesa ha contado que en su obra los tres capítulos de su vida aparecen en un relato simultáneo mientras en el trabajo cinematográfica consideraba que debían ser lineales. Dos lenguajes distintos aunque cree que en ambos se acaba mostrando como algunas vivencias son determinantes en una vida y se perciben diferentes en cada edad. Ante el debate naciente sobre si la potencia que tiene la película para ser referente de “Lo negro” o “Lo “queer” no se rebaja al mezclar los dos temas. Tarell Alvin McCraney está respondiendo que, en su opinión, Moonlight no es una historia lo “black” o de un “coming up” pero que al personaje le pasa lo mismo que le ocurrió a él al crecer: al descubrirse y asumirse sólo podía ser naturalmente queer.

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Barry Jenkins, by Daniel Bergeron.

El guión y la dirección son de Barry Jenkins. Este director negro ya había reflexionado sobre “lo negro” en EEUU con su primera película “Medicine for Melancholy” (2008). En ella seguíamos a una pareja de veinteañeros negros por San Francisco durante 24 horas. Sobre el fondo de una historia romántica banal analiza cómo la ciudad se está transformando en hipster y qué deben hacer ante ello el 7% de negros que viven allí. Esta película prefigura en cierta manera Moonlight. Para hablar del descolacamiento de partida de los negros en la sociedad americana los confronta con un tema universal. Si en su primer largo era la gentrificación de nuestros centros urbanos aquí es la asunción de la propia sexualidad cuando va contra la norma.

Sorprende,en los dos casos, la rara habilidad que tiene para comunicar los sentimientos a través de imágenes. Sus guiones dejan fluir la historia y la llenan de simbolismo pero a la vez nada es aleatorio en ellos. Por ejemplo el uso que hace aquí del agua a la luz de la luna del título de la obra de teatro original. Pero luego los rueda con una aparente economía de medios, simplicidad y poesía que facilitan que el espectador empatice con los personajes y a través de ellos con la historia.

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Moonlight

Otro ejemplo es que siendo heterosexual llegue a empatizar tanto con sus personajes gays que es capaz de explicitar, como pocos lo había hecho antes pantalla,  los procesos mentales y emocionales que llevan a un frágil niño apodado “little” hasta llegar a ser un potente joven llamado “black”. Y a la vez, sin estridencias, permitir a un publico que no ha hecho esa experiencia comprederla sin juzgar. En sus propias palabras, él lo ve así: “Hablando con Tarell a través del proceso de escritura del guión, me di cuenta de lo alineados que estábamos los dos, que eso podía fusionarlo con mi pasión y ser, a la vez,  un aliado empático de las historias LGBTQ. La combinación de esas dos cosas podría darme el espacio y la amplitud para escribir una historia con este tema”. Por todo eso su guión adaptado a obtenido el Oscar.

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Pero para ello se rodea de un equipo técnico que está siendo reconocido. por ejemplo. en las 6 nominaciones  a los Globos de Oro (ganó el de mejor película dramática). Además tiene 8 nominaciones a los Oscar, entre ellas la de Naomi Harris  a mejor actriz secundaria, Mahershala Ali a actor secundario, la de mejor guión, música,  dirección o película. De ellos ha ganado tres, guión adaptado, actor secundario y mejor película.

El productor es Brad Pitt a través de su empresa de producciones Plan B (Dede Gardner y Jeremy Kleiner ) y con la productora de la primera película de Jenkins, Adele Romanski. Si la película gana el Oscar, puede que le veamos subir porque cree en ella. Sólo aparece en público desde su divorcio para apoyarla.

El director de fotografía James Laxton se pone al servicio de unos colores ricos y luminosos. La luz y el color son marca de la casa Jenkins, tienen que reflejar con su capacidad simbólica el contexto y la trama.

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Nicholas Britter by Helena Kubicka de Bragana

La música de Nicholas Britell acompaña y no subraya. Para ello el compositor de “12 años de esclavitud” de Steve McQueen utiliza sus conocimientos del repertorio clásico y lo mezcla con la técnica del “chopped and screwed” que se daba en el hip-hop de los noventa. El resultado es una melodía fluida puntuada por apariciones sorpresivas del repertorio clásico, del R&B o del hip-hop. Es interesante anotar que este ecléctico y joven músico de cine tiene tiempo para producir. A él le debemos el primer largo de Damien Chazelle, “Whiplash”, la película que dirigió antes de “La, La, Land” la gran contrincante de Moonligth en los Oscar.

La ambientación del Miami de los años 80 y 90 se ha hecho en el barrio donde vivieron Jenkins y  McCraney, la ciudad de Liberty City,  y en concreto un complejo de viviendas llamado “Plaza de la Libertad”. Aunque el equipo tuvo protección policial no les hizo mucha falta, parece que los vecinos sintieron la magia de esta película.

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Y un último momento mágico es el trabajo actoral. De nuevo magia aunque medida: por ejemplo, los tres actores que representan las tres edades de Chiron nunca coincidieran en el rodaje. El director quería que no se influenciaran entre ellos.  Alex Hibbert será el niño recio y estoico, Asthon Sanders el frágil y duro adolescente y para el adulto eligieron a  Trevante Rhodes que sorprende por su sobrio y magistral trabajo.

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Moonlight

Los primeros coincidirán con tres actores que están siendo nominados por donde pasan en la categoría de secundarios. Noemi Harris, como Paula, una madre con una relación nefasta para con su hijo pero que le sirve al director para recordarnos que nosotros también podemos dañar a quien nos hace sufrir. Y una pareja  de sustitución para el refente de lo paterno-materno. Janelle Monáe, la cantante bisexual reconvertida en actriz, que nos habla de la importancia de los pequeños detalles de lo cotidiano cuando estamos creciendo y su chico el magistral Mahershala Ali. Juan el “padre” de Chiron que es a la vez el capo de la droga que compra su madre. La dulzura de quien te dice “un día deberás decidir quién eres por ti mismo” en alguien que debe ser cruel por definición. De nuevo la sutileza, la falta de juicio pero sin escamotear la realidad. Por todo ello Mahersala Ali ha recibido su Oscar.

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Moonlight

Pero otro personaje crucial en la historia es Kevin, el amigo de Chiron, representado por tres actores. André Holland, Jharrel Jerome  y Jaden Piner.

A través de los tres binomios que  forman los dos amigos a lo largo del tiempo Jenkins va  a demostrar lo simbólico y poético que puede ser el cine. Aunque sea para hacernos comprender  algo asqueroso como es la homofobia sin restarle un ápice de realismo. Con seis actores para dos personajes nos resume que ser negro en los 90 en EEUU y en un barrio pobre suponía un estigma público. Ser gay no, porque es y era un estigma oculto y por ello gestionable. En el primer caso la sociedad podía ser violenta contigo si te pillaba solo, en el otro te obligaba a ser tu propio verdugo. Pero con una excepción, los adolescentes más débiles que deben ser inmolados por sus iguales para establecer claramente la frontera de la virilidad; esa que mantiene a hombres y mujeres en su sitio. La gente LGTBI que tiene suerte, y puede gestionar desde adolescente la violencia contra si misma en secreto, muchas veces cooperarán con los homófobos. Con aquellos que cometen actos violentos contra estos chivos expiatorios LGTBI;  colaborando como el que más, a veces, en los golpes. Nada es negro o blanco ni siquiera en la LGTBfobia.

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Moonlight

En una película sin actores protagonistas blancos, lo cual no dificulta empatizar con ella, a todos nos llega su mensaje: lo importante es que cada uno sea sincero consigo mismo y se deje ser quien es.

Y para lograrlo en estos tiempos donde los “machos alfa” parecen estar de moda, y ante realidades violentas como la homofobia, los gestos cotidianos de afecto, ternura y amor que descubre un niño o un adolescente serán capitales. Y si como sociedad no somos capaces de protegerles al menos no les neguemos los referentes públicos donde puedan descubrir por si mismos toda la ternura que también lleva aparejada su sexualidad diversa.

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Moonlight

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Ceremonia de los Oscar 2017

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