“120 latidos por minuto” y origen de ACT UP

En la próxima edición del Festival de San Sebastián una de las películas en liza por el 18 Premio Sebastiane será “120 battements per minute”, “120 latidos por minuto”, en su traducción literal al castellano.

Se sitúa en los inicios de los 90 en Francia. Son los tiempos donde el SIDA hace sus estragos sin que desde las instituciones se tenga consciencia de la seriedad de tema. Un grupo de jóvenes desesperados, solos, empiezan a organizarse en asociaciones como ACT UP para luchar, para dar un sopapo a esa sociedad que está dormida o no quiere ver, mientras hay cada vez más gente que está muriendo a causa del SIDA. Es la historia de una lucha, desde el activismo militante y a veces radical, pero también es una historia de las relaciones personales que surgen en él.

Aprovechando “120 latidos por minuto”, nos parece interesante profundizar en los orígenes de esta asociación, ACT UP, que muchos desconocían, pero que fue de capital importancia en la lucha contra la plaga del SIDA, que aún hoy afecta a muchos millones de personas en el mundo.

En 1981, los doctores empezaron a identificar la enfermedad de lo que vendría a ser conocida como VIH/SIDA, en hombres jóvenes gay en Los Ángeles, Nueva York y San Francisco. Por las altas tasas de la enfermedad en la comunidad gay, y por la desinformación de sus orígenes y de cómo se transmite se asoció por parte de la sociedad como una “plaga gay”. Para finales de 1986 ya casi 12.000 muertes se registraron en EE.UU. y la enfermedad se había expandido a todos los sectores demográficos. Sin embargo, el gobierno estadounidense había avanzado poco en prevención y en educación sobre el tema.

En marzo de 1987 ACT UP nace, en Nueva York. Fundada por el activista de derechos LGBT Larry Kramer y alrededor de 300 personas más. “Larry nos llamó y nos pidió que le ayudáramos a tomar las calles para dar la voz de alarma sobre el sida, que se había convertido en la mayor causa de muerte entre los jóvenes y las mujeres en ciudades como Nueva York y ni el gobierno ni la sociedad habían reaccionado”, afirmó el Asesor de la Sociedad Civil Alianza de ONUSIDA, Eric Sawyer. “Estábamos trazando un nuevo camino; nadie había organizado antes un movimiento activista de justicia social en torno a un asunto sanitario, ni mucho menos llamado a la desobediencia civil en lo que respecta a la salud para reflejar el movimiento de derechos sociales. Estábamos emocionados y un poco asustados, ya que no teníamos protección social o legal y nos estaban despidiendo de nuestros trabajos, echándonos de nuestras casas, incluso fuimos atacados físicamente debido al miedo social y la discriminación”.

ACT_UP_logo

ACT UP es el acrónimo de AIDS Coalition To Unleash Power (Coalición del SIDA para desatar el poder). Su objetivo es el activismo político en la lucha contra el SIDA. El final de los 80 fue una época donde los afectados estaban desesperados por la cada vez mayor expansión del SIDA. Los enfermos fallecían rápidamente y de una forma espantosa; y no había ningún tipo de cura ni de tratamiento. Los enfermos eran estigmatizados por el resto de la sociedad. ACT UP se crea en respuesta a ese ese desprecio, desde el enfado y desesperación por la inacción del gobierno, las asociaciones médicas, y las empresas farmacéuticas en la gestión de la crisis del SIDA.

Pronto la ACT UP se expandió a otras ciudades estadounidenses e incluso fuera de USA, como es el caso de Francia. Cada organización mantiene su autonomía, y entre las francesas destacan Toulouse y, sobre todo, ACT UP PARIS que nos dejará imágenes icónicas como el obelisco de la plaza de la Concordia cubierto por el condón rosa más grande de la historia.

ActUpParis-Armani-CapoteConcorde

Esa ACT UP de esos años era una organización que se caracterizaba por acciones directas con objetivos concretos en la lucha contra el SIDA, protestando desde la desobediencia civil. Los arrestos por sus acciones eran continuos. Las acciones que llevaban a cabo eran muy performáticas y radicales, pero siempre desde lo simbólico, no de lo violento. Podían entrar a un laboratorio que no quería revelar los resultados de un estudio y lo ensuciaban de sangre falsa o gritarle rabiosamente a funcionarios que no cumplían con su trabajo.

Fue rompedor el uso de mensajes directos y gráficos como en la campaña Silence=Death (Silencio=Muerte) o Colera=Acción, que ayudaron a acabar con la indiferencia del silencio y la inacción en torno a la epidemia del SIDA. ACT UP PARIS las adoptará con el nombre de ZAPS, y de ellas prefieren el lanzamiento de sangre sintética o el hacerse el muerto frente a la personalidad o institución puesta en evidencia. El movimiento francés, aunque incluía gentes de todos los estratos sociales afectados, adquirió desde el principio un fuerte componente queer, ya sea de “resistencia homosexual” ya de “romper con las reglas sexuales o sociales que encasillen a la gente”.

La influencia en los 80s y 90s de ACT UP fue decisiva en la reducción de muertes. Algunas de las acciones que llevaron a cabo en EEUU consiguieron fructíferos efectos a corto y medio plazo. Por ejemplo:

  • Lucharon contra las empresas farmacéuticas, por lucrarse de los enfermos de SIDA al cobrar precios altísimos por la incipiente medicación de la época (por ejemplo, AZT). Sus protestas en Wall Street, incluso llegaron a encadenarse dentro del edificio de la bolsa animando a vender las acciones, presionaron a que una empresa como Burroughs Wellcome bajase el precio del AZT de 10.000 $ a 6.400 $ por paciente al año.

Company Profites

  • También estuvo en contra de la Food and Drug Administration, FDA. Ésta es la agencia del gobierno de los EEUU responsable de la regulación de alimentos, medicamentos, cosmética, etc. ACT UP llegó en una de sus manifestaciones a cerrar la sede de FDA,pero consiguió acortar el tiempo de test y aprobación de nuevos medicamentos, que tardaban años en salir a la luz, por pura burocracia, mientras miles de personas estaban muriendo rápidamente.
  • Sus compañas también fuero en contra de las compañías de seguros, por el rechazo a asegurar a muchas personas seropositivas y también por sus tasas discriminatorias a enfermos de SIDA. Consiguieron echar para atrás muchas de estas políticas.
  • Lucharon por conseguir que hubiese mayor investigación contra la enfermedad, y que hubiese mayor acceso a ensayos clínicos de nuevos medicamentos. También se luchó contra la baja representación de mujeres y personas de color en dichos ensayos clínicos.
  • Contra la discriminación de la sociedad en general y de compañías privadas, como Northwest Airlines, que se negaba a darle un asiento a una persona con SIDA. ACT UP consiguió que esta medida se retirara. También protestaron con gran repercusión contra publicaciones que maleducaban a la sociedad, como la de un artículo de Cosmopolitan que afirmaba erróneamente que una mujer no necesitaba protección al estar con un hombre con SIDA, porque el riesgo de transmisión de esta enfermedad era despreciable.
  • Actuaron contra los políticos por su inacción y negligencia. Se protestó contra el presidente Bush por gastar billones de dólares en la Guerra del Golfo después de afirmar que había poco dinero para incrementar el presupuesto contra el SIDA. También se protestó bajo la presidencia de Clinton, por ejemplo, por bloquear la producción de medicamentos genéricos por parte de países en el tercer mundo.
  • Se alzaron contra los obstáculos puestos por las instituciones educativas y religiosas, consiguiendo mayores programas de intercambio de agujas de jeringuillas, mayor educación enfocada a la prevención, un mayor reparto de preservativos, etc. Fue llamativa la demostración en contra de la Iglesia, en plena misa en la catedral de St. Patrick de Nueva York, por su oposición a la educación de sexo seguro en escuelas y por la demonización del sexo y de los condones.

120_battements_par_minute

ACT UP se escindió a mediados de los 90, por conflictos internos entre corrientes más y menos reinvidicativas. Algunos dejaron la asociación para unirse a otras asociaciones más “mainstream”: formando parte de otras asociaciones activistas o uniéndose a agencias gubernamentales. Algunos miembros murieron, otros se quemaron. Además, el que el SIDA no fuera una sentencia de muerte para las comunidades urbanas y blancas gays, hizo que muchos se retiraran, “para intentar vivir sus propias vidas”. La cara de la enfermedad en Estados Unidos se transformó en negro, latino y mujer.

“120 battements par minute” nos lleva a todo este mundo de principios de los 90. Robin Campillo, su director, viene a San Sebastián después de recoger premios y elogios en la última edición del Festival de Cannes. Pero mucho antes, cuando era un cineasta principiante de La Femis (donde conoció a Laurent Cantet) participó en ese ACT UP PARIS de la película aquel movimiento que hizo ZAPS contra los laboratorios, interrumpió misas en Notre Dâme, lucho por la no expulsión de los migrantes enfermos, consiguió que la sanidad francesa pagara los tratamientos o en los colegios hubiera información. Por esa razón coescribió el guión con Philippe Mangeo, uno de los fundadores de ACT UP PARIS. De ahí que se recoja el gran sentido de la teatralidad, no exento de cólera, del movimiento que les llevó a recuperar el triángulo rosa nazi como emblema.

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