2018

ENTREL(azar) Dora Salazar: imagen de los Encuentros de Festivales LGBT 2018

Así como el año pasado el artísta Koldo Logan nos dejó una de sus piezas que hacía una interpretación de la película Brokeback Mountain para usarla como cartel de nuestro Premio Sebastiane, esta edición contamos con la colaboración de la reconocida escultora Dora Salazar.

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La obra de la escultura navarra, nacida en Altsasua en 1963, Dora Salazar, siempre nos ha cautivado. Su trabajo investiga sobre la identidad femenina, sobre los roles y condicionamientos de la mujer, sobre su cuerpo, sobre lo que lo embellece, define, libera o aprisiona. Penetra en las trampas masculinas de las jaulas de oro, en la belleza axfisiante del vestuario que comprime o la libertad que enseguida muere en la corta vida de las mariposas a las que nos remite sus piezas de mujeres aladas (curiosamernte el hombre no porta alas en su escultura sino que las rompen entre las manos).

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DORA SALAZAR

Nos enseña sirenas, figuras de fantasía a las que el ideario masculino ha denegado su propìo sexo. Otros cuentos de hadas y otras princesas son las que Dora esculpe. “La princesa roja Pinocho” donde el vestido, de un llamativo carmín labial, se confunde y prolonga con el cuerpo.

Prendas femeninas que realzan y falsean el cuerpo que las lleva. Marañas de corses. Zapatos opresivos con dedos dolorosos y tacones que se prolongan sibilinamente. Esos zapatos que se reblandecen bajo el peso de ser mujer. Manos cuyos dedos se transforman en unas uñas enormes y afiladas como cuchillas y largas y asfixiantes trenzas que se yergen para atacar como cobras enfurecidas. Todas sus obras son de un gran impacto visual.

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DORA SALAZAR con una de sus esculturas (EFE SAN SEBASTIÁN)

De madre costurera, la trama, el tejido, el entrelazado, como identidad femenina impuesta o asumida está muy presente en sus piezas. Lo liviano, sin peso, suspendido en el aire, flotando como vestidos vaporosos, hasta en el omnipresente vacio de las piezas metálicas, nos cuentan lo etéreo que deviene ser mujer para el poder-hombre.

Empezó sus primeras obras con materiales de desecho para continuar con urdimbres textiles y metales, habiendo experimentado el hierro, aluminio y plomo. Sus estructuras metálicas se encuentran entre el cuerpo y el vestido y nos recuerdan a “La doncella de hierro” ese elemento de tortura medieval o a las jaulas antropomorfas colgantes del mismo uso.

Siempre adentrándose en los parámetros sociales que tratan nociones de identidad, género y, en definitiva, de la figura de la mujer en el mundo contemporáneolo, nos declara su reflexión sobre la condición, funciones y signos de lo femenino en la sociedad actual. Nos hace entender que el cuerpo es un armazón social y cultural y la identidad es algo subjetivo, que se construye.

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La pieza que nos interesaba de esta artista y que tan generosamente nos ha cedido su uso es un dibujo que utilizó para la portada del catálogo de su exposición “Entrelazar” en la sala Ganbara del centro Koldo Mitxelena llamada en catalán “Niu de mones” traducido literalmente por nido de monas pero que remite a las expresión “jaula de grillos”: lugar donde hay mucho alboroto.

Son dos figuras aparentemente iguales (una lleva el corpiño en cruz y la otra en cuadrado que nos puede recordar lo masculino y lo femenino soterrado en cualquier cuerpo), suspendidas en el aire pero con fuertes anclajes al suelo, alejadas porque no llegan a darse la mano pero que construyen unidas una misma trama, un único vestido.

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Entrelazar / DORA SALAZAR

Creemos que es un dibujo muy apropiado para el IV Encuentro de Festibales LGTBI Iberoamericanos ya que muestra la unión y entrelazamiento de las dos orillas del vasto océano en una construcción en común en el ámbito del cine sobre la orientación sexual y la identidad de género.

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Escultora navarra, nacida en Alsasua en 1963. Doctora en Bellas Artes por la Facultad de BBAA de Bilbao, donde ha sido alumna del escultor Ángel Bados.

Realizó su primera exposición en Bilbao en 1985, y posteriormente en Basauri y Altsasua pero a lo largo de su carrera ha expuesto en numerosas ciudades como Madrid, San Sebastián, Bilbao, Indiana, Nueva York o Roma.

Su obra se encuentra en instituciones y colecciones como el Museo de Bellas Artes de Navarra, la Fundación Sáez de Gorbea de Vizcaya, el Museo de Bellas Artes de Álava o la Colección Argentaria.

Entre otros galardones ha recibido el Primer Premio de Escultura Gure Artea, el Premio del Salón Internacional L’Art Contemporain de Estrasburgo o el Primer Premio de Escultura Paseo Marítimo de Zarauz.

Trabaja asimismo en el campo del diseño, la ilustración y la escenografía.

Hay obra suya por toda la geografía vasca. En Gipuzkoa: “A través de”, en el Paseo Marítimo de Zarautz; “La reconstructora” en la plaza Valle Lersundi, “Homenaje a Clara Campoamor” en la plaza de su mismo nombre y el “Homenaje a las lavanderas” en el barrio de Loiola, las tres en Donostia; en Bizkaia “La sirena” en San Vicente de Abando (Bilbao); en Araba “La sirena y los Ícaros” en la plaza de Lovaina en Vitoria-Gasteiz y en Nafarroa “Icaro” en el vestíbulo del rectorado en el campus de la Universidad Pública de Navarra y el monumento conmemorativo por los sucesos de Sanfermines 78 en Iruñea y “Campanilla” en la glorieta de Talluntxe de Noain.

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