2018

LAS HEREDERAS: “Si son dos mujeres parece que si no introduces una escena de sexo no son pareja, cosa que no pasa con los heterosexuales” Marcelo Martinessi

El día está encapotado pero la terraza del María Cristina se ilumina en cuanto aparece Ana Brun, protagonista indiscutible de Las herederas, con su chal de colores y una sonrisa que te dice vamos a tomar un café. De su brazo nos acercamos a una mesa en donde el director Marcelo Martinessi nos espera tranquilamente a que nos sentemos.

Tras los besos y los saludos de rigor charlamos un rato con ellos.

Es un placer teneros con nosotros Marcelo, Las herederas es una película sutil que sin embargo acaba siendo una bofetada que no suena pero duele. ¿Cómo la describirías tú?

Las herederas es una historia universal contada a partir de una mujer lesbiana. Me parece que es algo que no tenemos demasiado en el cine… Disculpa si me extiendo un poco quiero explicar esto bien.

No hay problema estamos aquí para eso.

Como decía, este punto de vista nos el habitual. Las películas LGTBI de los últimos años giran en torno a lo que implica ser una persona homo, lesbiana o trans y cómo afecta eso a la gente que le rodea.

Lo que nosotros abordamos en Las herederas es la normalidad de una pareja a la que le suceden varias crisis. Una económica, otra de pareja y son lesbianas. Eso es un elemento central, focalizar, poner una mirada postpolítica de decir ¿sabes qué? Ésta es una pareja. No puede ser que tengamos naturalizado que si aparece un personaje masculino y una mujer en un auto o en la cama tengamos naturalizado que se trata de una pareja. Sin embargo si son dos  mujeres parece que tenemos que hacer la escena, esa que tiene sexo…

Marcelo Martinessi

Entra Ana Brun en la conversación.

Parece que si no hay escena de cama no estamos diciendo que son pareja. Es una pareja que vive una crisis como cualquier otra pareja. Una pareja que se entiende con las miradas como las demás.

La heterosexualidad asumida que se llama ¿no Marcelo?

Creo que tiene que ver con la invisibilidad de las mujeres lesbianas, si fueran dos hombres la gente hubiese dicho en seguida, son pareja. Si fueran un hombre y una mujer también dirían son pareja. Pero en el caso de Las herederas mucha gente quiere pensar que son amigas.

Ana Brun se pone firme en la silla y dice:

Me pasó que un día me comentaron “son unas viejas que viven juntas” a lo que respondí, viejas y lesbianas, porque las viejas también podemos ser lesbianas.

Viejas, mujeres y lesbianas… solo os falta ser inmigrantes Ana

Sí es cierto que nos pongan un lazo y nos hacemos un moño.

¿Os esperabais todo lo que se ha montado con “Las herederas”?

Realmente no. Soñábamos con que la película pudiera tener un buen estreno. Ten en cuenta que Paraguay es un país casi invisible y un buen estreno le iba a dar a la película la posibilidad de que se viera un poco más. Realmente todo lo que pasó después de Berlín fue avasallador, en mi caso no pude descansar todavía de viajes y todo lo que conlleva la promoción de la película….

Ana brun

Ana Brun pone los ojos en blanco y suspira fingiendo agotamiento y nos comenta:

Imagínate, yo en verdad soy abogada, este mundo es mi afición pero yo no me dedico por entero a esto, sólo cuando puedo.

Hay otro tabú dentro de la película y es el de la sexualidad después de los sesenta ¿a la gente le pican los genitales sea de la edad que sea Ana?

Pues claro, ¿qué esperas? Es absolutamente normal tender deseos. Aunque la gente prefiere ignorarlo en la sociedad.

Nos interrumpe Marcelo Martinessi.

Te voy a contar una cosa, Ana Brun fue la primera persona con la que contacté para la película y ella me ayudo a elegir al personaje que interpreta Ana Ivanova. Le dije que debía seleccionar a aquella chica que le removiera por dentro….

Déjame contar esto a mí que es mi historia (le corta Ana a carcajadas), resulta que se presentaron un montón de chicas y claro yo soy tímida, todas muy guapas pero hacíamos la prueba y si yo estaba calladita no te digo las demás. Hasta que apareció Ana Ivanova y en medio de la escena me metió la lengua en la oreja, yo la aparté del susto, me giré y le respondí  “Ésta es Marcelo, si quieres alguien que me turbe…esta es la loca perfecta”. Su personaje abre una puerta para chela, pero luego me doy cuenta que la libertad que busco no tiene que ver con ella. Tiene que ver con una misma.

¿En la película tenemos un Paraguay que se preocupa mucho de lo que se ve en la fachada, un Paraguay en un atardecer constante, naranja y que se te pega a la camiseta. Así es el Paraguay de Marcelo Martinessi?

Creo que en eso no parecemos mucho a la España post franquista, somos un país que ha vivido treinta años de dictadura, recuerdo cuando yo venía a Madrid y a Barcelona, a los sitios más under y me decía: Wow qué genial es España.

Después ya viví en Madrid y cuando montaba en el bus y escuchaba chismorrear a las señoras me parecía estar en Asunción escuchando los chismes, todas nuestras sociedades tienen una capa conservadora auto protectora de ese pasado del que tenemos que liberarnos. Paraguay todavía es muy católico y militar, con una historia similar a la de España pero sin el despertar de la marcha que supusieron los años ochenta aquí. Eso os permitió ser un país que rompe con más facilidad con esquemas del pasado.

¿Qué supone un premio como el Sebastiane latino?

Todos los premios son un orgullo, pero nos gustan los premios lgbti porque gracias a una asociación paraguaya llamada Aireana es que pudimos conocer la realidad de todas esas chicas que están en las cárceles y que trabajan por algo tan sencillo como que se permitan los vis a vis entre mujeres entre otras cosas. Cada premio es una oportunidad más de visibilizar una realidad a las que muchos prefieren no mirar

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