2018

GIRL: Entrevista a Lukas Dhont

“Muchas quieren verse reflejadas en nuestra historia, pero esta es “una” historia la de una persona en concreto”. Lukas Dhont

Entrevista Lukas Dhont y Angelo Tijssens .

Ayer  vimos en la proyección muchísima audiencia LGBT ¿Cómo ha sido tu experiencia con esta audiencia en el circuito de los festivales donde habéis estado?

LUKAS: Comenzamos en Cannes, ganando nuestro primer premio, la  Queer Palm,  para nosotros dos es un premio muy importante. Vivimos todavía en un mundo en el cual parece una utopía alcanzar  la cero discriminación en torno al género, la sexualidad e identidad. Premios como éste son extremadamente importantes. Fue una de nuestras mejores experiencias y también una de las mejores fiestas… Sabemos cómo hacerlo, seamos honestos. Hemos tenido mucha gente gay y trans acercándose a nosotros y hemos tenido varias experiencias muy emocionales. Recuerdo especialmente en el festival de Burdeos que nos vino una clase de chicas de 17 años, una de sus compañeras era chica trans y tuvimos una proyección con muchas emociones. Nos habló sobre su experiencia, sobre todo en relación con esa aversión en torno al cuerpo, y para sus compañeras también fue muy emocionante. Era muy bonito ver a un grupo de chicas de 17 años acompañando a una chica joven trans en estos momentos.

La otra cara la vivimos en Polonia, donde la situación es completamente distinta, creo que es extremadamente importante mostrar este tipo de películas ahí, sientes que la situación es diferente, es más difícil hablar sobre ello.

Depende un poco del país donde vayas. Por ejemplo acabamos de recibir el Queer youth award en el Festival de Lisboa. Es muy bonito porque se trata de gente queer  joven eligiendo la película que quieren premiar. Pero Girl también se trata de una película controvertida para algunas partes de esa comunidad,  porque es un relato de una adolescente trans, y como este grupo no está tan representado en el cine de repente todas las trans quieren ver su historia representada. Todas quieren que esta historia sea su historia. Es como si todos los deseos de esas personas tuvieran que satisfacerse en esta historia, la presión es enorme, porque esta historia es todo lo que hay… por ahora. Pero esperemos que se agrande la escala y se convierta en algo mainstream como las películas de superhéroes o conductores de Taxi.

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En  Otras películas sobre jóvenes y sobre transexuales hemos visto como se fijan más en la parte emocional pero en tu película tú trabajas más el aspecto físico y como ella tortura su cuerpo. ¿Qué es lo que te gusta o porque has decidido poner el foco esa violencia física auto-infligida?

La película se basa en la historia de una chica joven a la que conocí en 2009. Desde el principio lo que identifiqué como uno de los problemas de esta chica es como ella rechazaba su propio cuerpo a toda costa. Me contó cómo ella rechazaba relaciones íntimas con otro cuerpo porque sentía que ése no era el suyo, así que, ¿cómo iba a dejar que nadie viese esa “monstruosidad”?. Fue emocionante escuchar ese testimonio. Pensé que quizás eso era algo que sucedía en más lugares y que podía extrapolarse a otros, es un tema universal y que transciende la identidad trans.

Como  hombre gay sé cómo se puede sentir, incluso como ser humano. Para mí eso fue muy importante y creo que al hablar sobre el cuerpo podemos habar sobre la sociedad, porque vivimos con una máscara que mostramos a los demás.

Ángelo: Lo que es importante para la película es que tratamos de representar ese proceso en una metáfora con el Ballet, una disciplina transformadora y muy exigente. El cuerpo tiene que ser de una cierta manera y no deja un milímetro a la personalidad. Tienes que ser de una manera… los pies, las  rodillas la figura determinada, que sea bien femenino o masculino. Usamos esta metáfora en la coreografía y la dirección, para que se pueda ver la lucha que ella tiene dentro de ella con su físico, intentando dar forma a su cuerpo en una modalidad tan identificativa de género.

Esta película tenía que ser física porque uno no puede sólo imaginar algo y esperar verlo. Y con los actores siempre hemos trabajado en el aspecto físico. Era excitante durante la escritura del guion en la que inventábamos escenas muy físicas o muy coreográficas donde nos planteábamos lo que queríamos o necesitábamos,  lo cual no es algo que suele ocurrir. La mayoría de veces esperas que en el guion los personajes se hablen el uno al otro. En la película teníamos que crear una manera de que Lara y su cuerpo, al que rechaza e intenta transformar, hablaran. Poder hablar del personaje de esas dos formas fue para mí lo más interesante

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¿Puedes hablar sobre el actor y cómo fue el proceso de selección, porque el papel le sienta como un guante?

Le conocí con catorce años haciendo el casting para la película, que fue extremadamente difícil. Hace año y medio empezamos a hacer la pruebas. Buscábamos a alguien de unos quince años, bailarín/a, con posibilidad de tener una faceta trans, con madurez, seguridad para hacer el papel y con un cuerpo biológicamente masculino. En una segunda etapa buscamos a alguien sin especificación de género y vimos a quinientas personas: chicos, chicas y trans. El problema era que cada vez que necesitábamos el pack completo, si un elemento que no encajaba, no era seleccionable, y acabábamos desesperados. Así que empezamos a hacer el casting para los otros bailarines de la película para avanzar en la producción porque había mucha coreografía para ensayar y tenían que empezar cuanto antes.

De repente entra Viktor Polster en la habitación, con sus 14 añitos, angelical y magnético, elegante y disciplinado, trabajaba con el grupo pero tenía individualidad así que sentí de inmediato muchas cosas, muy potentes y muy similares a las del personaje. Cuando le propuse el papel, no vio nada malo en ello, de hecho al contrario, era el tipo de papel él quería interpretar.

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¿Te molesta que pongan la etiqueta de película LGTB?

No me molesta la etiqueta, me molesta que sólo pongan esa etiqueta. Sí, soy gay y es parte de mi identidad, pero no soy solo gay, soy director, soy europeo, soy un veinteañero. Con mi película pasa lo mismo. Es una película LGTB, pero también es un drama sobre una persona que no acepta su cuerpo, es una película de cómo es ser adolescente ahora, puede tener muchas etiquetas no solo las de la diversidad. No me gusta cuando generalizan. Cuando lo meten todo en un paquete y lo clasifican.

¿Podrías contarnos sobre tu aprendizaje sobre el mundo de l@s transexuales a lo largo de la producción de la película? Porque es muy diferente salir del armario como gay a identificar tu identidad como algo distinto e ir a por ello.

Lukas: Lo más importante de todo es escuchar, escuchar las historias de los que tienes delante. Todo comenzó con Nora, la chica en la que se basa la película. Ella puso el 90% de los ingredientes. Le conocí con 15 años y seguimos en contacto, en la vida del otro. Siempre estaba enseñándole lo que escribía por si había algo que pensara que debería reescribir. Enseguida comprendimos, al hablar con otras personas trans, que cada experiencia es distinta, que sólo podíamos representar una experiencia. Los padres de Nora llevan una asociación de padres de personas trans, así que conocimos a muchos padres.

Angelo: En Bélgica la medicina está muy desarrollada y son muy abiertos y comunicativos. Te explican lo que hacen y cómo sin ningún reparo. Está muy bien poder hacerles preguntas abiertamente y saber con hechos cómo funciona el tratamiento hormonal, cuándo comienza cada fase, y qué es lo más adecuado en cada momento para que el proceso salga bien.

Para muchas personas es la primera vez que ven que esto no va de entrar en un hospital y salir del quirófano como una supermodelo. Ven que el proceso implica pastillas e inyecciones, terapia, dolor, tiempo y mucha paciencia.  Al final la historia de Lara no es más que eso. Pastillas inyecciones, terapia, dolor y mucha, mucha paciencia.

Lander Bergés y Blanca Ortega

Fotos Aritz Dendategui

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