CLARISA NAVAS, DIRECTORA DE LAS MIL Y UNA

Clerisa Navas_LasMilyUna

Entrevistamos a Clarisa Navas que tras su paso por la Berlinale 2020 llega al 69 Festival de San Sebastián. Será en su primer pase de Horizontes Latinos donde reciba el 8 Sebastiane Latino que la acredita como mejor película LGTBIQ+ latina del año.

¿Como surge “Las mil y una”?

Las mil y una surge desde una necesidad de ampliar ciertos territorios existenciales desde y en la periferia, más precisamente en mi barrio, que es un lugar bastante al margen de una provincia del nordeste argentino (Corrientes). A su vez poder hacer algo con las sensibilidades personales y la de lxs amigxs más cercanos con quienes fuimos tejiendo la película, fue algo ligado a la urgencia. En lo personal, surgió como búsqueda de armar una suerte de refugio, hacer existir al menos en imágenes una historia de los amores más sinceros que conocí.

LAs Mil, Corrientes en Las mil y una
Las Mil, Corrientes

¿Qué te parece haber ganado el premio Sebastiane latino 2020?

Es un reconocimiento muy lindo, nos reconforta mucho a todxs lxs que hicimos la película y pusimos mucho de nuestras experiencias disidentes en esas imágenes.

Cuando me enteré, pensé en mi adolescencia que fue similar a la que viven los personajes de la película, donde por momentos la realidad parece decir que no se va a poder existir de cierto modo y eso te saca el aire y estremece. Si me hubieran mostrado una imagen de este momento a esa edad, ni yo ni mis amigxs lo hubiéramos podido creer.

Es una noticia que la vamos a difundir en el barrio y en Corrientes, donde todavía sigue siendo difícil existir de ciertas formas, seguramente va a ayudar y va a generar diálogo.

Iris, protagonista de las Mil y Una

La protagonista Iris, a punto de cumplir la mayoría de edad , nos sirve de guía por Las mil y Una. ¿Cómo es Iris?

Iris es una adolescente que vive en Las Mil y tiene la pasión de jugar al basquet, quizás soñando algún día poder dedicarse a eso. Me parece que es una chica que encarna una rebeldía difícil de clasificar, una desobediencia sutil que la lleva a arriesgarse.

Por momentos creo que se abate un poco por el aplastamiento que supone lidiar con las angustias de un contexto que oprime, pero todo eso se ilumina cuando Renata aparece. La posibilidad del amor y el gran misterio que supone un otre, abre el mundo de Iris y hasta los monoblocks más destruidos son luz cuando albergan un encuentro.

¿Qué importancia tiene la calle, el barrio para Iris? ¿Y para Clarisa Navas?

Creo que para Iris la calle es la posibilidad del encuentro, la irrupción de lo inesperado, también supone un peligro porque en el barrio siempre alguien te puede ver. La calle es la condición de posibilidad, pero también eso comporta muchos riesgos. Cuando el interior de los hogares son expulsivos, la calle es refugio.

A mi en la calle y por casualidad me pasaron siempre los encuentros más maravillosos. En la calle cuando era adolescente conocí a Ana Carolina Garcia, la actriz que interpreta a Renata y desde ese momento fuimos mejores amigas, como así también a Lucas Olivares mi compañero de creación y AD de la peli. La historia que inspira a la película también sucedió así: en la calle y por azar.

La contundencia de los cuerpos moviéndose en el espacio es irremplazable, nuestra cultura nos ha hecho rostrificar los cuerpos para identificarlos y ahora las palabras virtuales vienen a construir lo que se es. Para mi un cuerpo moviéndose en el espacio es la contundencia más grande que puede haber de un otre, por eso es tan vital la calle como el barrio, que para mi es un mapa existencial marcado en cada poro.

El año pasado disfrutamos de Hoy Partido a las 3 y esta vez también tienes una protagonista mujer y casi adulta.¿ Es casualidad?

En Las Mil y Una, hubo un interés particular en centrarme en la adolescencia o su último tramo, siento que es un momento de muchísima fragilidad y particularmente me interesa porque las cosas que ocurren ahí pueden ser muy determinantes, la diferencia inclusive entre continuar o no por ciertos lugares y afirmaciones de por vida.

En Hoy Partido a las 3, es verdad que había mucha juventud también, pero creo que eso era porque protagonizaban mis compañeras de fútbol y todas teníamos una edad parecida, aunque también había mujeres más grandes. El fútbol barrial es un ámbito muy diverso en todo sentido.

Otra vez nos muestras un microverso, en Hoy Partido a las 3 eran ese grupo de jugadoras, esta vez el microverso es más complejo. Una maraña de personajes. Primero la familia, ¿una familia diversa, como pilar de confianza y crecimiento?

En Las Mil y Una, creo que el concepto de familia es más extenso o se constituye con esa posibilidad de armar familia con quienes se eligen más allá de los lazos sanguíneos. La familia es disfuncional, desarmada, se arman refugios con los restos. Familias de afinidades más que de mandatos.

Hoy partido a las tres, dirigida por Clarisa Navas

Luego está Renata ¿Qué supone Renata para Iris?

Renata es la diferencia en todo ese mundo, es la posibilidad del amor, pero también es la constatación de una vida y de una diferencia radical en los modos de estar/existir en el mismo barrio. Creo que Renata le abre un mundo vedado a Iris, le revela un cuerpo justamente. Le devuelve ese cuerpo que a todxs la cultura nos va expropiando y cada tanto, no siempre, alguna experiencia nos la devuelve en toda su complejidad, en toda su magnitud y fuerza.

El sexo es importante cuando crecemos, en Las mil y una el sexo está muy presente, a veces como algo bonito, otras veces como un acto de violencia. ¿Porqué?

Creo que esas dos caras son posibles dentro de lo que implican estas experiencias durante el crecimiento. El sexo al ser un modo tan contundente de vincularse entre las corporalidades, a veces replica las concepciones más nefastas en cuanto al no cuidado de un otrx, al desprecio por ciertas sensibilidades que no se corresponden a la norma. Todo eso está presente en Las mil y una, aunque también aparece la posibilidad de que las cosas sean diferentes, que pueda haber realmente un encuentro amoroso que abrace las fragilidades y trascienda los modos capturados de vincularnos con nuestros cuerpos y los de lxs otrxs.

Renata y sus amigos son una especie de “Apestados” de la sociedad. ¿Son víctimas de sus propios actos,sus actos son fruto de una sociedad que no les ha dejado otra alternativa…? Son lo políticamente incorrecto. Incluso, podríamos decir, lo Queer del filme. Qué te parece todo lo que se está formando en torno a la teoría queer?

Creo que toda la teoría queer es muy valiosa en cuanto reivindica ciertos modos de existencia, ciertas maneras de ser y de habitar corporalidades diversas. A mi en particular me interesa el pensamiento situado, el cómo una teoría así puede ampliar los modos de pensar y de sentir en una periferia.

Creo que para las personas que se encuentran por primera vez con esto y que pueden leer o tienen tiempo de hacerlo, la teoría queer puede ser un gran abrazo. Para mi y por el lugar desde el que vengo, me pregunto mucho cómo ampliar esos terrenos existenciales, la teoría llega para muy pocxs y en el medio se van vidas.

Acá tenemos que pensar y accionar para hacer la vida más vivible, desde liberar todas esas opresiones que existen contra las disidencias, hasta las cuestiones de clase que excluyen y violentan a muchísimas vidas. En ese sentido Renata y sus amigxs viven como pueden, son sobrevivientes, su defensa de un modo de vida tiene que ver con un deseo vital muy fuerte de continuar pese a todo, pero sin teoría de por medio.

Si me pongo a contar letras tu película las tiene todas LGTBIQ +. Y aún así no se siente forzada, todos los personajes tienen su lugar y nos parece muy natural. ¿Cómo se consigue?

No me había puesto a pensar eso, pero creo que entran muchas sensibilidades diferentes porque mi mundo está constituido así, o quizás en Las Mil existe y existió una reserva feroz de muchas identidades diversas y resistentes frente a los microfascismos cotidianos. Creo que como búsqueda ética, con mis compañerxs de trabajo siempre está la escucha como modo de acercamiento y desde ahí quizás aparece ese “tener lugar” en la película.

¿Empezamos a acostumbrarnos a que las historias LGTBIQ+ sean cada vez más comunes en cines y festivales? ¿Te molesta la etiqueta cine de mujeres o cine LGTBIQ+?

Me parece que en ciertos contextos es una defensa necesaria, como también lo de sostener cupos para mujeres y para disidencias. El cine históricamente ha sido blanco, patriarcal, hetero y colonial. Creo que entendiendo la historia y las formas de circulación actuales, hay que defender y crear ámbitos de circulación diferentes.

Luego se podría discutir largamente cualquier tipo de etiqueta, el por qué la diferencia, el por qué de que la mayoría de los títulos más canónicos siempre hayan sido historias heterosexuales.

Si pienso en Argentina por ejemplo, encuentro que hay una diferencia entre el cine de autor legitimado y por otro lado el cine LGTBIQ+, como si fuera algo menor, algo que está bien que exista pero que no tiene tanto valor cinematográfico. Para mi se pueden generar pensamientos y sensibilidades en materia de imágenes y sonidos, dislocar estructuras del cine y que de pronto eso esté atravesado de una mirada queer, decolonial, desde la periferia, desde una minoría sin privilegios de clase. Todos esos emplazamientos no son menores, y no son temáticos, son cuestiones que tienen que ver con poner en tensión la materia misma con la que se trabaja, el modo de hacer que nos han enseñado, los deseos a liberar finalmente para que deje de hablar el capital y surjan otras voces.

Nuestro número trata sobre nuevas feminidades y masculinidades, preferimos el término feminidades y masculinidades libres, tu película nos parece un perfecto animalario de ello. ¿Que opinas?¿ Los roles de género tienen que morir?

Sería hermoso que no estemos tan codificadxs a la hora de roles, justamente porque el rol siempre es algo exterior e impuesto. Los géneros no deberían presuponer nada, pero bueno es un ejercicio y hay cosas que todavía están lejanas, porque para poder considerarse libre primero hay que poder andar así. En un contexto latinoamericano donde todavía hay tanta muerte y amenaza de vida contra la diferencia, es difícil.

Los roles de géneros deberían desaparecer, pero para eso habría que garantizar tantas cosas antes, o debería ocurrir un tsunami que sacuda las sensibilidades y las opresiones de sexo, clase, etnias, capital. Mientras que no venga el tsunami, seguiremos luchando para poder existir de modo más libre y eso comienza en los mínimos gestos y desobediencias a los mandatos.

El SIDA como fantasma y amenaza ¿nos hemos olvidado de él?

Acá en nuestras territoralidades pienso que no nos hemos olvidado, es una angustia insistente. Condiciona mucho también la situación económica, no es lo mismo depender de un estado precario para conseguir los tratamientos que tener una cobertura social. Si la salud de tu cuerpo depende finalmente de las políticas públicas, de los turnos siempre en diferido, es complejo, al menos en Latinoamerica.

Sería muy largo conjeturar a que se debe la omisión o el olvido, pero lamentablemente muy a menudo aparece y recuerda que es un problema no resuelto. Estamos lejos de habernos liberado de las estigmatizaciones, todo eso continua muy presente, la película intenta tensionar esos pensamientos. Justamente hoy más que nunca la salud es un privilegio.

Dinos Clarisa ¿cuáles son tus referentes cinematográficos?

Hace un tiempo que vengo bastante en disidencia con lo que eran mis referentes, pero sobre todo porque cada vez busco más una relación ética con lo que se hace. Y a la vez me recorre una pregunta insistente por una descolonialización de nuestro pensamiento, de nuestras categorías y modos de hacer en Latinoamérica. De todas formas hay cineastas que me parecen increíbles.

En la adolescencia, las películas de Almodovar llegaban a un video club, que es una de las locaciones por donde pasan los personajes de Las Mil y Una (un pasillo oscuro medio turbio, el Tropical Video Club). De ahí alquilábamos los vhs y a nosotrxs nos abría un mundo, era una complicidad compartida, esos universos nos esperanzaban las noches en el barrio.

De acá alguien que movió mi corazón fue Renate Costa, con su película Cuchillo de Palo es una película muy reparadora para la historia de Paraguay y para lxs que vivimos y compartimos una historia de cercanías.

Luego está mi hermana, Maia Navas, que si bien no hace un cine convencional, toda su obra a mi me conmueve muchísimo y es un trabajo en los bordes que cuestiona a fondo las estructuras y trampas del sistema desde un lugar sensible. Ella es un gran referente para mi en todo sentido.

¿Podrías confesarnos esa película que te encanta y que jamás reconocerías en público?

No es una película precisamente, pero un poco me retrotraigo a las animaciones de manga y animé que nos llegaban a mi y a mis amigxs en esos años de plena formación de gustos/deseos. Ranma 1/2 me parecía tan increíble, eso de que Ranma que era un chico, cuando le tiraban agua fría se convertía en una chica era encantador. Algo de esa magia y ductilidad sin problemas me alucinaba.

Llevamos unos años recibiendo películas dirigidas por mujeres desde Argentina muy potentes… Las hijas del fuego, por ejemplo.

¿Cómo ves el panorama del cine en tu país?

Es muy bueno que las mayores referentes del país sean mujeres, en el caso de Albertina Carri que la nombran justo, tengo una gran gratitud porque cuando ella dirigía el festival LGBTIQ+ Asterisco, Hoy partido a las 3 ganó en el WIP una serie de premios que fueron la posibilidad de terminar la película.

Pero bueno más allá de la potencia de algunas autoras, es difícil hablar de un panorama país porque la producción sigue muy concentrada en Buenos Aires. Para mi que soy del norte y de una provincia donde es prácticamente imposible hacer cine y encima de un barrio, siempre me pregunto de qué país hablamos cuando pensamos en las imágenes que produce el cine argentino.

De todos modos creo que hay una lucha muy válida por ampliar los cupos para mujeres y disidencias en relación a que haya más posibilidad de acceso a los recursos. Luego siento que hay muchas batallas a librar que tienen que ver con el acceso en las regiones periféricas, en ese sentido me esperanzan los proyectos educativos de cine de acceso gratuito que hay en las provincias.

Clerisa Navas_LasMilyUna
Clarisa Navas, directora de Las Mil y una

Doy clases en la escuela de cine de Formosa (al norte del país) y tuve la suerte de que varios de lxs estudiantes pudieron trabajar en la película. A Luis Molina que interpreta a Ale, lo conocí en la escuela.

A mi me renueva la creencia en el mundo pensar en esas nuevas generaciones que provienen de lugares donde las posibilidades son desiertas, o de barrios periféricos como Las Mil y que pese a eso se esperanzan en poder hacer cine alguna vez. Ahí está puesta mi confianza para que exista un panorama diverso de cine argentino, y que sobre todo pueda haber más cine hecho desde los márgenes, con acceso también a lxs integrantes de comunidades indigenas que tanto tienen para cuestionar y hacer pensar. Ojalá algún día el cine argentino deje de ser un recorte sesgado de lo que siente y piensa una clase dominante.

Finalmente, si pudieras pedir cualquier deseo para “Las mil y una” ¿Cuál sería?

Me gustaría que llegue a las personas que la puedan necesitar, que sea un abrazo a todas esas sensibilidades que tantas veces no encuentran lugar.

También en el orden material, me gustaría que traiga otras oportunidades a quienes pusieron el cuerpo y sus corazones para que la película pueda existir. Eso no hay que olvidarse, hacer cine en estos lugares tiene que ver también con nunca saber si podremos hacer una siguiente película, por eso pensar en el sustento no está mal. Ojalá esta película traiga nuevas posibilidades a todxs lxs que la hicieron existir.

Escrito por

Premios LGTB dados en el Festival de cine de San Sebastián por Gehitu, asociación LGBT del País Vasco