40 años de sida en las pantallas

Dallas Buyers Club

En octubre de 2021 habrán pasado cuatro décadas desde que se diagnosticó el primer caso de sida enEspaña, concretamente en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. El pasado 5 de junio se cumplieron también los 40 años exactos desde que, en la misma fecha de1981, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) alertara en su boletín semanal de la coincidencia de cinco casos en Los Ángeles de una rara neumonía (Pneumocystis carinii) en hombres sanos, cuyo único nexo de unión era que todos ellos mantenían relaciones sexuales con otros hombres.

Lemebel

En cuestión de días se informó de la aparición de otros casos en jóvenes gais de una enfermedad poco habitual que, ocasionalmente, solo se diagnosticaba en personas ancianas con el sistema inmunológico comprometido, el sarcoma de Kaposi. Coincidían en el tiempoy en varios lugares distintos de California y Nueva York. A partir de ahí los acontecimientos se sucedieron vertiginosamente y se extendieron por todo el mundo. Corría todavía el año 1981 cuando esta enfermedad fue bautizada con el nombre de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o sida, un término que hace referencia a la situación de falta de defensas que sufrían los pacientes y al hecho de que se adquiriese, ya que hasta aquel momento la mayoría de los casos de inmunodeficiencia aparecían de forma congénita, es decir al nacer o bien en pacientes que estuviesen recibiendo quimioterapia para el cáncer. El sida era entonces sinónimo de muerte. No había método eficaz para controlar las infecciones oportunistas y tampoco era posible prevenirla o curarla porque no se conocía su causa ni inicialmente cómo se propagaba. Todo ello no parecía importar demasiado a los gobernantes al afectar, en sus inicios, básicamente al colectivo gay.

Sa Raison d’être

El descubrimiento en 1983 del agente causal, el luego popular virus de inmunodeficiencia humana (VIH), y de los modos en los que se transmitía entre las personas (sangre,semen, flujo vaginal y leche materna) estuvo rodeado de polémica entre países y entre investigadores, con acusaciones de robo, de plagio y mentiras cruzadas a ambos lados del Atlántico. Las reivindicaciones para que se fomentase la investigación, obtener pruebas de detección, tratamientos efectivos y una vacuna preventiva, dieron origen a acciones de protesta épicas, a juegos de intereseseconómicos y geoestratégicos a escala internacional, provocando situaciones dramáticas en algunos países donde la infección se diseminó sin limitaciones, causando millones de muertos y dejando miles de huérfanas y huérfanos.

Durante estas cuatro décadas ha habido una importante implicación desde los profesionales del ámbito cinematográfico en utilizar el cine como una herramienta educativa, para visibilizar y defender los derechos de las personas afectadas y sus entornos. Un instrumento también para denunciar las múltiples discriminaciones que han venido produciéndose, las actitudes serofóbicas y homotransfóbicas, las políticas públicas hostiles o simplemente el desinterés o las ‘no políticas’, el controvertido papel de las empresas farmacéuticas y un amplio rosario de otras cuestiones.

Las producciones audiovisuales y cinematográficas, sean películas de ficción basadas o no en historias reales, documentales, series para televisión o para las plataformas digitales, han convivido con los gestos y las aportaciones solidarias de muchas personas profesionales de este ámbito. Entre otras multitud de actrices y actores, aunque no solo. Profesionales que han puesto su imagen o su buen hacer a disposición de esta causa. En ocasiones, para servir de altavoces a las denuncias. Otras veces para recaudar fondos que sirvieran para la investigación o a hacer viable al trabajo de las ONG y grupos de autoayuda que se organizaron por todo el mundo para dar la debida atención y cuidado a las personas más vulnerabilizadas por la pandemia. Innumerables ocasiones para lanzar mensajes de solidaridad, preventivos o antidiscriminatorios. Imposible no mencionar a la gran Elisabeth Taylor que jugó, en este campo, un papel destacado. Ni olvidar tampoco los rostros de aquellos que vivieronocultando su orientación sexual y perdieron su vida como consecuencia de la enfermedad. Dos ejemplos clásicos fueron Rock Hudson (1985) y Anthony Perkins(1992). A modo de conmemoración de estas cuatro décadas hemos considerado oportuno hacer un análisis y una recapitulación deaquellos títulos que han trasladado a la sociedad todos estos temas que, por otros medios, no se conocerían de forma tan generalizada. Limitados por necesidades de espacio haremos referencia a aquellas obras que consideramos más relevantes, que han tenido al colectivo LGTBI como referente y que pueden encontrarse, con cierta facilitad, para su visualización en plataformas digitales o en DVD.

Precursora en abordar el tema fue la película televisiva An early frost (Invierno en primavera, Estados Unidos 1985, Dir. John Erman), centrada en mostrar el aislamiento físico y emocional al que se condenaba a las víctimas por parte de la sociedad en general, el estamento político y sanitario, los círculos de personas conocidas y compañeras de trabajo, las amistades y, muy especialmente, por las familias biológicas. En ella, un joven abogado que no había salido del armario cuenta a sus padres que ha contraído el VIH. Un hecho siempre duro de afrontar, aún en la actualidad, pero en aquel momento muy difícil y dramático. Años después sería de nuevo tratado en otras películas como In the Gloaming (Al caer la noche, Estados Unidos,1997) dirigida por Christopher Reeve (más conocido por haber encarnado a Superman), con la presencia deRobert Sean Leonard, Glenn Close, Bridget Fonda y Whoopi Goldberg, entre otras estrellas de cine. Una historia de descubrimientos y aceptaciones personales al hacerse conscientes sus personajes de que se acerca el fin del tiempo para compartir. El que les permitirá romper los silencios ante los temas que incomodan pero que conforman sus propias identidades y quienes son en realidad. Otro título sobre salir del doble armario, el de la orientación sexual y el del estado serológico respecto al VIH, es 1985 (Estados Unidos, 2018, Dir. Yen Tan). La mirada europea la tenemos en Sa raison d’être (Su razón de ser, Francia, 2008, Dir.Renaud Bertrand). El egoísmo de cada cual, más pendiente de sí mismo y de sus querellas que en escuchar al otro presente en una familia lo hallamos en Juste la fin du monde (Solo el fin del mundo, Canadá, 2016. Dir. Xabier Dolan).

Los prejuicios de quienes se creen libres de ellos en Sutiles diferencias (Mediometraje, Argentina, 2010, Dir. Alberto Lecchi). Si hablar de VIH era complicado en el entorno familiar, tampoco resultaba sencillo hacerlo con las amistades. Varias películas lo abordan. Unas desde un género poco usual, la comedia, como Peter’s Friends (Los amigos de Peter, Reino Unido, 1991. Dir.Kenneth Branagh), interpretada por rostros famosos del cine británico como Stephen Fry, Emma Thompson y Hugh Laurie. Otras, lo enfocaban desde perspectivas más duras, aunque con máxima sensibilidad y sentido del humor, como la dirigida por Randal Kleiser, It’s My Party (Fiesta de despedida, Estados Unidos, 1996), donde su protagonista, un hombre con un diagnóstico de sida decide suicidarse. Antes de hacerlo quiere desperdirse. Antes de hacerlo quiere despedirse de sus amistadesy de su familia celebrando todo lo bueno quehan podido compartir. Y para ello organiza una gran fiesta. El derecho a decidir cuándo morir si se sabe que nos queda poco tiempo de vida y mucho sufrimiento por delante, es otra de las interesantes reflexiones que pone sobre la mesa este largometraje. Un debate que el sida contribuyó a reavivar en muchos lugares del mundo.

La solidaridad que surgió desde parte de la comunidad LGTBI, destacando el papel que ha tenido el voluntariado en prestar apoyo a los enfermos en los hospitales o atendiéndolos en sus domicilios: compañía, cuidados, comida, recados, caricias, cariños… Pequeños grandes gestos que nos hacen creer en la humanidad. En ello se centra otra película de esta década, Buddies (Compañeros, USA 1985, Dir. Arthur J. + Bressan Jr). La diversidad de las reacciones de quienes reciben un resultado positivo o son diagnosticadas de sida ha llenado las pantallas de un elevado conjunto de producciones. Jeffrey (Estados Unidos, 1995, Dir. Christopher Ashley) basada en una novela de Paul Rudnick, nos conduce en clave desenfadada a la posición de quienes optaron por dejar de practicar sexo ante las dudas o la incomodidad que les generaba el sexo seguro. La abstinencia como prevención. Y el pulso entre los temores y el deseo en las relaciones entre personas serodiscordantes.

Otras nos muestran estrategias contrarias. La de quienes se lanzaron a practicar sexo como forma de afrontar la carga psicológica de vivir con el virus. A veces,a través del sadomasoquismo, como se muestra en Un año sin amor,(Argentina, 2005 Dir. Anahí Berneri). O con un comportamiento a veces irresponsable porque sabiéndoseVIH positivos, mantuvieron relaciones sexuales sin protección. Así sucede en Les nuits fauves (Las noches Salvajes, Francia, 1992), cuyo director Cyril Collard, falleció a consecuencia del sida tres días después de recibir cuatro premios César por esta película, su ópera prima. Sitúa la trama temporalmente en 1986, con una perspectiva en forma y fondo radicalmente opuesta a los dramas norteamericanos más preocupados por el mensaje. Su personaje principal (autobiográfico) se presenta como un vividor bisexual que obviando su enfermedad exprime al máximo las maneras previas de relacionarse sin importarle, en apariencia, las consecuencias, En esa dirección camina igualmente The Living in (Vivir hasta el fin, Estados Unidos, 1992. Dir. Gregg Araki) en donde la pareja de chicos protagonista decide lanzarse a la vida loca, tras conocer que son portadores del virus, en un surrealista – y a ratos muy prescindible- road movie cuyol ema central es Fuck the world (que le jodan al mundo).

Un año sin amor

Y la importancia de las parejas durante la enfermedad y la perspectiva de la vida de quienes tuvieron la fortuna de sobrevivir en títulos como: la adaptación alcine de la obra teatral As is (Tal cual, Estados Unidos, 1986. Dir. Michael Lindsay-Hogg), After Louie (Después de Louie, Estados Unidos, 2017. Dir. Vincent Gagliostro), con Alan Cumming. Tidy endings (Finales ordenados, Estados Unidos, 1988. Dir. Gabin Millar). Muy relacionadas con las convenciones familiares, las convicciones religiones y los conflictos permanentes con la sexualidad en general y con la homosexualidad en particular de sus dirigentes y su papel en la pandemia, aparecen como fondo transversal en la reputada miniserie televisiva Ángeles en América (Estados Unidos, 2003, Dir. Mike Nichols) basada en la obra de teatro de Tony Kushner, con Meryl Streep y Al Pacino, entre el elenco de sus actores. Temas con implicaciones sociales que aún hoy son actualidad, como la discriminación laboral, los presentan títulos como la melodramática pero imprescindible Philadelphia (Estados Unidos, 1993. Dir. Jonathan Demme). La historia de un joven y prometedor abogado de Filadelfia que es despedido del prestigioso bufete en el que trabaja cuando sus jefes se enteran de que tiene VIH. Decide entonces demandar a la empresa por despido improcedente, encontrándose con que ningún abogado aceptaba defender su caso. En su repartoaparecen muchas caras conocidas como Tom Hanks, Denzel Washington o Antonio Banderas, como la atenta pareja hispana y sostén básico del protagonista.

After Loui

En cuanto a las mujeres, bisexuales o lesbianas, las aportaciones son escasas. Como lo ha sido la extensión del virus en este colectivo que, sin embargo, jugó un papel destacado en prestar apoyo y solidaridad con sus compañeros gais y a las mujeres trans. La más destacada es Gia (Estados Unidos, 1998. Dir. Michael Cristofer), basada en la vida de la supermodelo bisexual Gia Marie Carangi que falleció por causas asociadas al sida derivadas de la infección por VIH, en su caso contraída no por prácticas sexuales de riesgo sino por compartir jeringuillas para consumir heroína. Fue interpretada magistralmente por Angelina Jolie.

Angelina Jolie en GIA

Los orígenes del sida, el desafío y el papel desempeñado por la comunidad científica, se presentan en And the Band Played On (Y la banda siguió tocando fue el título para América Latina mientras que en España se estrenó como En el filo de la duda, Estados Unidos, 1993, Dir. Roger Spottiswoode). Un docudrama que retrata las dificultades a las que tuvo que enfrentarse la comunidad científica para investigar las causas que provocaban la enfermedad. También las motivaciones que los impulsaron, no siempre altruistas ni humanitarias. Unos pensando en sus víctimas y otros en su ego y gloria profesional. Es la primera obra que plantea la teoría del origen animal del virus y su localización en el Congo en 1976. Concluye su recorrido con la muerte de Rock Hudson en 1986. En su reparto figuran Richard Gere, Ian McKellen, o Anjelica Huston, entre otros. En cuanto a las teorías sobre cómo se fue extendiendo la infección cabe mencionar, Paciente cero (1993, Canadá, John Greyson),y respecto a los orígenes Les origines du SIDA .The Origins of AIDS (Los orígenes del SIDA, Canadá, 2003.Dir. Peter Chappell y Catherine Peix Eyrolle). Ha habido historias poniendo de manifiesto la falta de tratamientos fiables para controlar la evolución de la infección, la interminable demora en su suministro, o sobre cómo se crearon redes informales entre pacientes y familiares que recurrieron a medicamentos y tratamiento no aprobados en sus países para ganar tiempo a la vida ante la negligencia de los sistemas sanitarios y el desinterés de las farmacéuticas. Tal es el caso de Dallas Buyers Club (Estados Unidos, 2013.Dir. Jean-Marc Vallée). Matthew McConaughey quien, encarnando al personaje real cuya historia cuenta el filme, como sucedió con Tom Hanks por PhiladelPhia, obtuvo el Oscar al mejor actor. La película además se llevó, entre muchos otros premios, el Sebastiane de Gehitu en el Zinemaldia donostiarra.

Y existen una amplia gama de temas colaterales entre los que destacan cómo sevivía la amenaza del resultado de la prueba, la culpa ante el resultado positivo, el abismo ante el deterioro físico, característico de la primera década de la pandemia cuando no había aún tratamientos efectivos y los quese daban generaban tremendos efectos secundarios, los cambios en las formas de ligar, en las expectativas de las relaciones sentimentales y sexuales, en los despertares sexuales de los jóvenes que nunca conocieron el sexo en un mundo sin el sida y sin el VIH. Entre otras, destaquemos Plaire, aimer et courir vite (Vivir deprisa, amar despacio, Francia, 2018, Dir, Christophe Honoré), Test (Estados Unidos 2013 Dir. Chris Mason Johnson). Invulnerable (Cortometraje 2005, España, Alvaro Pastor), Giorni (Italia,2001 Dir. Laura Muscardin), NY84, (Estados Unidos, 2016. Dir. Cyril Morin), The 24th day (Atracción fatal, Estados Unidos, 2004, Tony Piccirillo); Drôle de Félix (Francia, 2000, Olivier Ducastel y Jacques Martineau); Love! Valour! Compassion! (Con plumas y a lo loco, Estados Unidos, 1997, Dir. Joe Mantello); La peli que vamos a ver (España, 2018, corto dirigido por Roberto Pérez Toledo). Punto y aparte tiene la larga lista de películas o documentales biográficos sobre personajes populares, donde el VIH y el sida se incorporan en ese contexto. Porejemplo: el músico Liberace en Behind the Candelabra (Detrás del candelabro, Estados Unidos, 2013. Dir. Steven Soderbergh.); el escritor Jaime Gil de Biedma en El Cónsul de Sodoma (España, 2009. Dir. Sigfrid Monleón); el también escritor Reinaldo Arenas, Antes de que anochezca (España, 2000. Dir. Julian Schnabel); el músico Freddy Mercuri Bohemian Rhapsody (Reino Unido, 2018 Dir. Bryan Singer), el deportista Greg Loganis, Breaking the Surface: The Gregn Louganis Story (Estados Unidos 1997. Dir. Steven Hilliard Stern); o el actor Rok Hudson Rock Hudson: Dark and Handsome Stranger, (Rock Hudson: El galán desconocido, Alemania, 2010, Dir. Andrew Davies y Andre Schafer).

Vivir deprisa, amar despacio,

El recuerdo y la memoria histórica de lo sucedido no puede ni debe borrarse.

Un retrato fiel de la época basado en experiencias reales y en la vida de los gais norteamericanos en los ochenta, durante el mandato de Ronald Reagan y en elmomento de la irrupción de la epidemia,lo ofreció Parting Glances (Miradas en la despedida. 1986) Considerada una obra de culto en la cinematografía LGTBI. Su director, Bill Sherwood, murió debido a complicaciones provocadas por el sida en 1990. Otra película que mostró a través de un grupo de amigos cómo la comunidad gay neoyorquina fue viviendo el desarrollo de la pandemia durante los ochos años que siguieron a la aparición de los primeros casos de sida diagnosticados fue Longtime Companion (Compañeros inseparables, Estados Unidos, 1990, Dir. Norman René). Reflejo de la relativización inicial, no exenta de escepticismo ante el llamado “cáncer gay”, al pánico y al afrontamiento vital de sus terribles consecuencias directas y cercanas. Presenta algunos detalles muy significativos sobre el miedo y la ignorancia inicial en relación a las vías de transmisión,así como los prejuicios y discriminacionesque conllevaba. Su título alude al modo enque el New York Times se refería, en unaforma “políticamente correcta”, a la pareja sobreviviente de alguien fallecido por sidacuando se publicaba el aviso de defunciónen la sección necrológica del periódico. Se alzó con el premio del público en el Festival de cine de Sundance.

Al análisis histórico y a destacar el papel del activismo gay en aquellos convulsos años 80, contribuyen grandes documentales como How to Survive a Plague (Cómo sobrevivir a una epidemia, Estados Unidos, 2012, Dir. David France) Ser un activista no era fácil. Hubo muchas personas que lideraron estos movimientos ciudadanos siendo VIH positivas. Afrontado su propia situación de salud y la pasividad de las autoridades que no quisieron o supieron actuar frente a la epidemia. En ese contexto surgieron dos grandes coaliciones gais en los Estados Unidos cuyo trabajo en la crisis del sida sirvió para colocar a la enfermedad en un lugarmvisible de las prioridades mundiales en el ámbito de la salud; ACT UP (AIDS Coalition to Unleash Power) y TAG (Treatment Action Group).

How to Survive a Plague (Cómo sobrevivir a una epidemia)

Uno de estos activistas y de los fundadores de Act Up (1987) fue el escritor y productor cinematográfico Larry Kramer, quien en 1985 escribió una obra de teatro titulada The Normal Heart luego adaptada por HBO para a televisión en 2014, con el mismo nombre, bajo la dirección de Ryan Murphy y con un elenco de grandes actores entre otros, Mark Ruffalo y Julia Roberts. En ella se refleja el pánico, la indefensión y la incertidumbre que asolaron a la comunidad gay. La necesidad de actuar directamente mediante protestas radicales más allá de la inicial autorganización desde el ámbito privado para dar el apoyo social a las personas afectadas que las administraciones públicas no prestaban. Tal ha sido el papel jugado por organizaciones como Gay Men’s Health Crisis (GMHC, 1982), de la que también fue cofundador Kramer. Poseedor de un carácter fuerte temperamental, de un estilo de actuación muy beligerante, fue expulsado de esta organización en 1983. Su condena más severa estaba reservada para aquelloshombres homosexuales que pensaban que ignorando la nueva enfermedad simplemente desaparecería. A los que ocupando puestos de poder con capacidad de influir en las decisiones gubernamentales, que pudieron contribuir a enfrentarse a la epidemia, optaban por no hacerlo con tal de mantenerse en el armario y no ser asociados al colectivo que se identificaba con la enfermedad.

También han ido apareciendo series en las, cuales se contextualizan las problemáticasentorno al VIH/sida en un marco de temas reivindicativos más generales. Tales of the City (Historias de San Francisco, Miniseriede TV, Estados Unidos, 1993 Dir. Alastair Reid y 2019 Dir. Lauren Morelli) con la impresionante Olympia Dukakis. Queer as Folk (Estados Unidos, 2000, Dir. Ron Cowen). La versión USA de su predecesora británica de 1999, rodada en Canadá, evitó el morbo y la tragedia, para hablar de la cotidianidad. De ser indetectables, de la adhesión a los tratamientos, de la carga viral y de los aspectos médicos de la enfermedad. Aunque algo desfasada por los progresos científicos, sigue siendo interesante. Con el valor añadido de ser una de las primeras obras televisivas en la que las personas con VIH mantenían relaciones sexoafectivas sin ocultar su estado serológico y practicando sexo seguro sin rechazos ni reticencias.

La miniserie When we rise (8 capítulos, EstadosUnidos, 2017, Dir Dustin Lance Black) narra 45 años de historia y la evolución del movimiento de derechos LGTB, empezando justo después de los disturbios de Stonewall (1969). Basada en las memorias del activista Cleve Jones, convertido en el conductor principal de la historia. Un personaje clave en dar voz a las personas con VIH dentro del colectivo. Concibió la idea de la AIDSMemorial Quilt durante la marcha en memoria de Harvey Milk de 1985. Hacer del recuerdo personal de las víctimas, supervivientes y héroes una memoria política de la pandemia .O la popular POSE (3 temporadas 2018-2021,Estados Unidos, Ryan Murphy, Brad Falchuk y Steven Canals), una de las escasas aportaciones que visibilizan al colectivo trans femenino también en relación a cómo le afectó la pandemia, además de a los hombres gais, con un elevado número de referentes entre sus personajes viviendocon VIH .

POSE

No son muchas las aportaciones a la historia desde otras miradas que no radiquen en los Estados Unidos. La más reputada contribución europea es la impresionante 120 battements par minute (120 pulsaciones por minuto, Francia, 2017, Dir. Robin Campillo). Película multipremiada, entre otros galardones con el Premio Sebastiane de Gehitu, que retrata el papel de Act Up Paris con sus métodos de protesta propios de la guerrilla urbana para reclamar el derecho a la dignidad y la vida. Además de reivindicativa y militante cuenta una historia no menos importante, la del amor serodiscordante en los tiempos del sida (la relación entre una persona VIH positiva y otra negativa). N’oublie pas que tu vas mourir (No olvides que vas a morir, Francia, 1995, Dir. Xavier Beauvois) En el Londres de los años 80 It’s a Sin (Miniserie 5 capítulos, Reino Unido,2021, Dir Russell T. Davies). The line of beauty. (La línea de la belleza, Reino Unido.2006, Dir. Saul Dibb). En Estocolmo en el mismo periodo Torka aldrig tårar utan handskar (Nunca seques lágrimas sin guantes, Miniserie de 3 capítulos, Suecia, 2012. Dir. Simon Kaijser). En Melbourne, basándose en el libro autobiográfico de Timothy Conigrave, Holding the Man (Australia, 2015, Dir. Neil Armfield) y el documental sobre la vida de Conigrave y su pareja Remembering the Man (Amando en tiempos de silencio, Australia, 2015, Dir. Nickolas Bird y Eleanor Sharpe). Die Aids-Trilogie: Schweigen = Tod (Silence= Death, Alemania, 1990, Rosa von Prainheim). En el paraíso no existe el dolor (México, 1995. Dir. Víctor Saca).

Les nuits fauves (Ciril Collard, a la izquierda)

Una mención expresa, aunque suponga una excepción por no ser una película directamente relacionada con el ámbito LGTBI, merece El acompañante (Cuba, 2012, Dir. Pavel Giroud). En los ochenta, el gobierno castrista creó una isla de aislamiento dentro de la Isla para confinar a las personas VIH positivas. Los Cocos fue un sanatorio donde obligatoriamente eran internados y de donde no podían salir más que una vez a la semana, siempre permanentemente vigilados por “los acompañantes”. Muchos de los internos fueron hombres gais y mujeres trans. La película sirve de recordatorio de lo que nunca puede olvidarse, lo fácil que puede ser el ejercer el abuso de poder bajo argumentos de protección de la salud pública y lo frágil que es un derecho fundamental como el de la libertad. Un tema que la COVID havuelto a plantear.

EL acompañante

Conclusiones

La primera conclusión que nos permite extraer este recorrido por la filmografía sobre el VIH/sida en relación con el colectivo LGTBI es la absoluta preponderancia de la visión estadounidense,lo que supone una visión parcial y culturalmente muy limitada de lo que ha sucedido. Las aportaciones de otros países del mundo son inexistentes, desconocidas o escasas, en este último caso refiriéndonos a las originadas en Europa occidental, Australia o Nueva Zelanda.

En segundo lugar, sigue siendo muy dominante el discurso centrado en los años ochenta y principios de los noventa, cuando en estos cuarenta años la realidad actual, por suerte, es muy diferente. El activismo gay ha sido un elemento fundamental de transformación en la parte social. Y en la parte científico-médica contribuyen a ello la baja toxicidad y eficiencia de los actuales tratamientos, que favorecen que la calidad y expectativa de vida de las personas con VIH sea similar a la del resto de la población y que se disfrute de un buen estado de salud general. Las nuevas estrategias de prevención existentes (la profilaxis pre y post exposición), además de seguir recomendándose practicar sexo seguro, dibujan un espectro de posibilidades inusitado hace menos de cuatro años para el control de la infección. A lo que se ha unido lademostración científica de que, conseguida la indetectatibilidad con la buena adhesión a la medicación, se elimine la posibilidad dela transmisión. Otro paso de gigante en la desestigmatización social y, sobre todo, en rebajar la mochila de responsabilidad que muchas personas con VIH del colectivo se autoasignaban. También en estos momentos se abren con más fuerza que nunca las posibilidades de obtener, por fin, vacunas. Cierto que en el mundo existe mucha inequidad en cuanto al acceso y disponibilidad de tratamientos y métodos preventivos. Y que la COVID ha contribuido a empeorar los progresos cuando no a paralizarlos o conllevar retrocesos en todo el mundo.

Invulnerable

Es verdad también que, pese a los avances, la mayoría de las personas del colectivo con VIH, siguen en el armario en relación a su estado serológico, aunque hayan salido del de su orientación sexual. Algo constatableincluso en las zonas del mundo donde no existe LGTBIfobia institucionalizada, que justificaría tal medida de prevención, el pasar desapercibidos para evitar riesgos (passing). De hecho, no es infrecuente que se visualice al propio colectivo como potencialmente fuente de discriminación o de rechazo. Y el silencio es la opción de seguridad por la que preventivamente se opta.

Sutiles diferencias

Como ejemplos del cambio de discurso sobre el VIH y de su actualización podemos citar además de la ya antes mencionada Queer as Folk USA, Looking (18 capítulos 2014- 2015, Estados Unidos Michael Lanna), la vida e inquietudes de tres jóvenes milenial gais intentando encontrarse a sí mismos en San Francisco. Aborda la serofobia a través de Eddie, un “oso”, que explica en primera persona los desafíos sociales y psicológicos de las personas que, como él, tienen VIH.

Looking, Edie

Théo et Hugo dans le même bateau (Theo y Hugo, París 5:59, Francia, 2015, Dir. Olivier Ducastel, Jacques Martineau) En un club de sexo, follan a pelo (bareback) los dos protagonistas, uno de los cuales es VIH positivo e indetectable. Ambos acuden al hospital tras el calentón a por la profilaxis post exposición, en una noche que transcurre en tiempo real de descubrimiento mutuo, más allá del físico, con referencias a este tipo de cuestiones muy del presente sobre VIH en las actuales formas relacionales.

RuPaul’s Drag Race (13 temporadas, 2009, Estados Unidos, Dir. Nick Murray). Un concurso televisivo que se ha seriado, que destaca por los numerosos testimonios de drag queen con VIH, llenos de vida y con mensajes positivos y relativizadores de lo que supone hoy día vivir con VIH. Y un lugar de honor lo ocupa la primera webserie española centrada en el VIH y otras ETS, Indetectables (España, 2017, múltiples direcciones). Un proyecto impulsado por la asociación Apoyo Positivo que con humor y desparpajo desmonta mitos, explica realidades poco tratadas como la práctica del chemsex (fiestas de larga duración y sexo grupal utilizando drogas psicoactivas), la profilaxis preexposición, etc. Consta de tres temporadas Sexo, drogas y tú (1). Estigma 2) Patriarcado (3).

No podemos obviar el controvertido documental Chemsex (Reino Unido, 2015, Max Gogarty, William Fairman). Por último, hay que destacar que faltan referentes personales. Según la GLAAD, la Alianza de Gais y Lesbianas contra la Difamación, en la temporada televisiva de 2020 2021, de los 1.063 personajes LGTBI recurrentes en series de televisión norteamericana, solo tres vivían con el VIH (los tres en la serie POSE). Anteriormente ha habido referentes interesantes, tales como el de Pedro Zamora, una de las primeras apariciones reales de un joven gay que vivía con VIH y murió por sida, en un Mundo Real, un programa seriado realty show, en 1994.

MUNDO REAL Pedro Zamora,

Un intento más fallido lo encontramos en Ignasi M (España-Cataluña. 2013. Dir. Ventura Pons). Un documental testimonial que difícilmente favorece el reconocimiento en su protagonista por ser su historia tan peculiar como excepcional. Un reputado museólogo al que se le juntan un puñado de situaciones familiares y personales conflictivas, entre las que, como una más, está vivir con positivo, tomar una sopa de pastillas diarias y participar en un ensayo clínico. Otro personaje que ha marcado diferencias, esta vez en la ficción, ha sido el de Oliver, en la serie How to Get Away With Murder (Cómo defender a un asesino, 6 temporadas.Estados Unidos, 2014 -2020.Dir. Peter Nowalk), Uno de los mejores retratos actuales del VIH. Un personaje que pasó de secundario a convertirse en uno de los protagonistas. Supera la fase inicial llena de rabia, negación, miedo y tristeza, al conocer el resultado positivo de susanálisis, mientras que su amante, Connor,el aventurero sexual y quien teóricamentemás probabilidad tendría de haberlo contraído por haber vivido más ocasiones de riesgo es, sin embargo,negativo. (La moraleja es que por mucho que se señale, la promiscuidad en si no es un factor de riesgo si el sexo se lleva a cabo poniendo los medios que permitendisfrutar sobre seguro). Pero Oliver se repone y el VIH pasa a ser un elemento más de su identidad, no el definitorio, como tambiénlo son el ser racializado, gay o un cerebrito informático. Y la relación entre ambos pasa a ser una de las más duraderas y populares en televisión.

How to Get Away With Murder (Cómo defender a un asesino,)

En nuestro entorno más cercano, ha habido series españolas como Elite o Física y Química incorporaron personajes femeninos cisheterosexuales con VIH, una protagonista en la primera y un personaje secundario en la segunda. Pero, durante los dos últimos años solo nos consta una única serie que se haya programado y que tenga un personaje con VIH, Merlí: Sapere Aude (2 temporadas, España Cataluña, 2019-2021 Dir.Héctor Lozano). El spin-off de la brillante serie matriz Merlí (ahora sus 40 capítulos gratis y en abierto en playz). La obra de Héctor Lozano posee un mérito añadido ya que uno de los referentes que presenta se trata de su protagonista principal, Pol Rubio, encarnado por el actor Carlos Cuevas. Un joven universitario estudiante de filosofía, clase obrera y bisexual (otro aspecto poco visibilizado en las pantallas de cine y televisión). Los otros dos corresponden a un superviviente de la primera ola del sida cuyos amigos no tuvieron la misma fortuna (encarnado por Eusebio Poncela), y un personaje secundario que es injustamente maltratado por Pol y al que despiden de su trabajo, sin fundamentarlo en el VIH, pero realmente, por ese motivo, Lástima que se incluya esta variable argumental en su segunda y, de momento última temporada, precisamente la más floja tanto en contenidos como en los personajes.

El VIH y el sida siguen presentes, cuarenta años después de hacer su aparición en escena. Ojalá no debamos esperar otras cuatro décadas para que la gran y la pequeña pantalla nos hagan sentir y nos ayuden a comprender todo lo que supone en la vida de las personas.

Óscar Arroyuelo Suárez

mailoarroyuelo@gmail.com

Escrito por

Premios LGTB dados en el Festival de cine de San Sebastián por Gehitu, asociación LGBT del País Vasco

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